EL UNIVERSO DE LA FOTOGRAFÍA LLEGA A INFANTIL

Gracias, primeramente, por darnos la oportunidad de compartir nuestras profesiones y aficiones con los peques, es bonito para ellos pero también para nosotros.

 

Aquí van mis vivencias de hoy….

Llevo varios días dándole vueltas a la estructura del taller de fotografía que he preparado para los Piratas, la clase de mi hija y sus 24 compañeros…. sólo la idea de entrar en ese aula con 25 fierecillas a pocas semanas de que acabe el curso, daría miedo al mismísimo Angel Cristo! A ver cómo consigo yo mantener entretenidos a estos nanos durante una hora y tres cuartos, y encima justo antes de la comida! … y logro que el equipo fotográfico vuelva si no intacto, al menos utilizable en el futuro!

 

Allá vamos! Me acompaña otra aguerrida mamá, valiente no tanto en cuanto a los peques, ella ya está curtida y me lleva la delantera con otra nena más mayor, sino sobre todo porque el material fotográfico, a pesar de que llevo el de «campaña« es bastante pesado y encima delicado. Parecemos dos sherpas camino del Everest cuando entramos por el vestíbulo. La palabra ‘taller’ nos abre mágicamente las puertas y casi seguido, una nube de niños y niñas nos rodea: vienen del recreo y quieren saber de quién somos mamás, y qué vamos a hacer (aunque ya lo saben!).

Empezamos con unas ‘diapos’, un pase rapidito de imágenes mostrándoles distintos tipos de disciplinas fotográficas: paisaje, viajes, fauna… oh! fauna! ahí se vuelven locos: en viajes alguno ya apuntó al ver una foto de una braña, que ellos van mucho a Asturias, pero…. cuando llegó la fauna, aquello fue la locura: sus vocecitas escalaban unas sobre otras a ver quién era el primero en decir el animal que veían. Sólo se acallaron un poquito cuando les enseñé la mano de un espalda plateada, Kwitonda, al que le falta un dedo… los gorilas caen a menudo en trampas colocadas para otro tipo de presas por los furtivos, y saben liberarse ellos solos, aunque en ocasiones esto supone perder una falange. En otras ocasiones, la pérdida puede ser mucho peor. Todos están de acuerdo en que a los animales y sobre todo en espacios protegidos al efecto, hay que respetarlos. El flamenco causa furor, ya que lo han estudiado recientemente! También gustan bastante los hipopótamos. Luego vemos gallinas, perros y ocas: en cualquier lugar hay fauna fotografiable, incluso en casa o en el campo cercano a casa.

Acabamos viendo las disciplinas de retrato, fotografía de familia y finalmente les enseño los niños y bebés que yo fotografío. Me temo que son demasiado pequeños para despertar en ellos la ternura que estas imágenes suelen despertar en los adultos… aquí no hay los ohhhh y los ahhhh típicos, sino un silencio como expectante… llego a plantearme por un segundo, volverles a hacer el pase de la fauna, para que lo disfruten!!!

 

Ahora les enseño cómo posar a un bebé, con un muñeco que mi hija me ha dejado para la ocasión… uno de esos muñecos con la cara pintada de boli, medio desarropado, vamos, que a mí casi me da miedo… pero lo que más me llama la atención es que me dicen, casi al unisono, que «con los bebés pequeños hay que tener cuidado, mucho cuidado»

Estos enanos son capaces de empujarse, morderse, zurrarse…. pero en el momento en que simulamos que hay un bebé en el aula, saben perfectamente que hay que ir con cuidado!

Y finalmente, llegamos al plato fuerte: la sesión de fotos. Vamos montando delante de ellos el equipo: trípodes, fondo, foco,… cuando saco el cuarto trípode, alguno de dice: «otro más?!!?!»

Me río…

Esther y Eva van organizando los grupos de ‘fotógrafos’ y de ‘modelos’ y se van haciendo fotos unos a otros bajo mi supervisión (la cámara pesa 3 kg!)… algunos cierran el ojo que apoyan sobre el visor, otros no encuentran el botón con tanto lío de sujetar el objetivo y mirar al mismo tiempo… pero todos quieren fotografiar, y se muestran muy satisfechos con sus imágenes… más de uno, quiere repetir!

 

Hay un cierto alboroto colectivo, pero pronto se sientan en sus mesas: El broche final es colorear una cámara de fotos, y colorear les gusta y les ayuda a tranquilizarse.

Según van acabando, se lavan las manos y se secan, y esperan.

Si, esperan! Nuestros hijo saben esperar, aunque en casa no lo practiquen a menudo….

Mientras tanto  hemos recogido el tinglado y nos despedimos… no acierto a distinguir entre sus risas y sus gritos, si les ha gustado más unas cosas u otras: creo que ni me oyen… ya corren hacia el comedor como pequeños leones, mientras ríen entre ellos… Pensándolo bien, creo que ni Angel Cristo se lo habría pasado mejor que yo! 😉

Nota: las fotografias que acompañan este pequeño escrito, han sido realizadas por niños de 3-4 años que probablemente nunca antes tuvieron una cámara reflex en sus manos… me temo que en breve tendré una seria competencia!!!

Aránzazu Castresana

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